Utilidad diagnóstica de los marcadores serológicos (E. Celiaca)

9/11/1999

INTRODUCCIÓN.

 

La definición clásica de enfermedad celiaca (EC)establece que se trata de una intolerancia al gluten y más específicamente a su fracción proteica, la gliadina así como las proteínas análogas del centeno (a secalina) de la cebada ( a hordeina) y de la avena ( a avenina). Esta intolerancia es de carácter permanente, y la ingestión de estas proteínas produce en individuos genéticamente predispuestos una lesión intestinal característica (1).

 

Junto a las formas clásicas de presentación, en el niño entre el 1er-3er año de vida y en el adulto en la 3ª y 4ª década, con predominio en ambos casos de sintomatologia digestiva y afectación nutricional (2,3), existen formas de menor expresividad clínica: son las formas pauci o monosintomaticas, también denominadas atípicas cuya

 

EC SINTOMATICA

 

* CLASICA O TIPICA.

 

- EDAD PEDIATRICA: CLINICA NUTRICIONAL + DIGESTIVA

- ADULTOS: CLINICA DIGESTIVA (+NUTRICIONAL)

 

*MONOSINTOMATICA O ATIPICA

 

- TALLA BAJA - INFERTILIDAD/ABORTOS REPETIDOS

- RETRASO PUBERTAD - MANIFESTACIONES ARTICULARES

- ANEMIA REFRACTARIA al Tto - OSTEOPOROSIS.

- HIPERTRANSAMINASEMIA - EPILEPSIA REFRACTARIA AL Tto

 

frecuencia en algunos países como Finlandia sobrepasan incluso en frecuencia a las formas clásicas (4,5).

 

En la edad pediatrica la forma atípica más frecuente es la talla baja sin manifestaciones digestivas (6,7); También se han descrito retrasos en la pubertad, que en la edad adulta, especialmente en la mujer, tendrían su equivalente en infertilidad, o abortos de repetición, alteraciones del metabolismo calcio/ fósforo con osteopenia y osteoporosis y manifestaciones articulares (8,9). Tambien ante anemias refractarias al tratamiento, debe pensarse en una posible EC; más rara vez una coagulopatia por déficit de vitamina K puede ser la primera manifestación de la enfermedad.

 

Recientemente se han descrito pacientes con hipertransaminasemia, especialmente adultos, con hallazgos histológicos inespecificos. Según un reciente trabajo de Volta, un 10% de los pacientes con Hipertransaminasemia Cryptogenetica son enfermos celiacos (10). En la población pediatrica hasta un 50% de los pacientes presentan al diagnostico, independientemente del cuadro clínico, una elevación moderada de las transaminasas que revierte al excluir el gluten de la dieta (observación personal).

 

También se ha observado en los últimos años, casos esporádicos de epilepsias refractarias al tratamiento anticomicial, con presencia de calcificaciones intracraneales y respuesta clínica favorable a la exclusión del gluten de la dieta (11).

 

Odontólogos escandinavos fueron los primeros en detectar alteraciones del esmalte dental en pacientes celiacos no diagnosticados ( no tratados )(12).

 

Además de estas formas clínicas sintomáticas, en los últimos 10 años la disponibilidad de marcadores inmunologicos de EC ha puesto en evidencia la existencia de ocultas de EC que ha dado lugar a la representación gráfica propuesta por LOGAN en 1991, o Iceberg de la EC (Figura 1).

 

 

Las formas sintomáticas ( tanto típicas como atípicas) serían solo la parte visible del Iceberg, y aparecen unos conceptos o definiciones nuevas como son la EC silente, EC latente y EC potencial (1).

 

El termino de EC silente se aplica a aquellos casos o individuos sin manifestaciones clínicas que sin embargo presentan una lesión vellositaria característica de EC. El motivo que ha indicado la BI es generalmente la presencia de uno o varios marcadores de EC positivos.

 

La evidencia de que ciertas enfermedades fundamentalmente de base autoinmune se asocian con mayor frecuencia a EC, ha motivado la utilización de marcadores serologicos como métodos de screening en estos grupos, observándose una proporción importante de casos silentes en enfermos Diabéticos Insulinodependientes (13) o en pacientes con síndrome de Down (14). Los estudios recientes de Catassi et al. (15,16) han puesto de relieve la importancia de estas formas silentes en la población general.

 

El termino de Enfermedad Celiaca Latente se aplica en aquellos individuos que llevando una dieta con gluten presentan una biopsia intestinal normal, pero que en otro momento, anterior o posterior han presentado una atrofia subtotal de vellosidades (ASV) con las características histológicas propias de la EC (17,18,19).

 

La conclusión más importante es que una BI normal en un sujeto que está consumiendo gluten no excluye de forma definitiva el diagnostico de EC.

 

Existen otros grupos de pacientes, sin atrofia vellositaria, en las que sin embargo se detecta otras alteraciones, principalmente inmunológicas, características de los pacientes celiacos, como son: un marcador (AAE) positivo, aumento de Linfocitos Intraepiteliales y especialmente de la población que expresa marcadores g d , o un patrón de Ac antigliadina a nivel de la mucosa de intestino delgado característico de EC (18).

 

Para estos pacientes se propone el termino de Enfermedad Celiaca Potencial (18,21); aunque en ningun momento han presentado una lesión vellositaria característica, se especula que son individuos que potencialmente puede desarrollar una EC, probablemente inducida por factores ambientales no identificados hasta el momento actual.

 

II. MARCADORES SEROLÓGICOS DE EC.

 

  1. Anticuerpos Antigliadina.

 

Al principio de los años 60 se detectó la presencia en el suero de pacientes celiacos de anticuerpos dirigidos frente a las distintas subfracciones de la gliadina: Anticuerpos Antigliadina (AAG). Aunque inicalmente se avanzó la hipotesis de que los AAG eran directamente responsables del desarrollo de la lesión intestinal en la EC, la presencia de AAG circulantes en pacientes con patología gastrointestinal diversa y en individuos sanos, no permite atribuirles un papel patogénico primaro. Tras exclusión del gluten de la dieta los AAG tienden a desaparecer, reapareciendo en relación con trasgresiones dietéticas o reintroducción controlada del gluten en la dieta (prueba de provocación).

 

Para la determinación de AAG se han utilizado una gran diversidad de métodos, tanto comerciales como caseros, siendo los más extendidos los métodos de enzimo inmunoanálisis (ELISA) (22-28).

 

Éstos presentan como ventajas fundamentales:

 

  • La sencillez técnica.
  • La posibilidad de automatización.
  • Lectura objetiva de los resultados.
  • Alta reproductibilidad.
  • Bajo coste económico.

 

Es posible determinar distintas clases de AAG: Totales incluye Ac de clase G más A más M) y Ac de las tres clases por separado.

Los Ac de clase IgM sueros son de escasa utilidad por su baja sensibilidad y especificidad. Los de clase IgG son sensibles,pero muy poco específicos, con un alto porcentajes (30-50 %) de falsos positivos.

Los Ac de clase IgA son muy sensibles ( superior al 90%) con una especificidad variable según la población a la que se aplique; puede ser superior al 85-90% en pacientes con patología digestiva (26,27,28).

Son descritos por primera vez por Seah y cols. quienes los determinan sobre riñon, estómago e hígado de roedor, mediante inmunofluoarescencia indirecta.

El patron R1, descrito por Rizzetto y Doniach, es el más específico de EC.

La sensibilidad y especificidad de los ARA es más baja que la de los otros marcadores, incluso los de clase IgA aunque autores como M. Mäkki obtiene resultados de sensibilidad y especificidad similares a los obtenidos para los antiendomisio (AAE) (29,30).

Son descritos en 1982 por Chorzelsky y cols. Van dirigidos contra la sustancia interfibrilar del músculo liso( endomisio) y no reaccionan contra otros órganos tales como riñón o hígado (31).

Se detectan mediante inmunofluorescencia indirecta sobre la porción distal del esófago de primate ( mono verde). Son preferentemente de clase IgA.

El papel patogénico de estos anticuerpos en la enfermedad celiaca no ha sido claramente establecido, aunque Chorzelsky y cols han observado que la gliadina se fija selectivamente a las estructuras del músculo liso esofágico que reaccionan con estos anticuerpos, pero no se conoce el significado de este hallazgo.

 

Recientemente se han comunicado muy buenos resultados con la utilización de otros substratos tales como el esófago humano y cordón umbilical sustratos que , además permiten un abaratamiento de la técnica (32,33).

En estos Ac tisulares la experiencia y valoración de los Anticuerpos de clase IgG está todavía por definir; los de clase IgA se relacionan más estrechamente con el daño de la mucosa, en los pacientes celiacos, que los AAG (31).

Al igual que los AAG, los AAE – IgA disminuyen hasta negativizarse al excluir el gluten de la dieta (34); sin embargo ocasionalmente puede persistir AAE positivos a títulos bajos, siendo los AAG normales, lo que especula podría ser indicativo de un proceso inflamatorio persistente a nivel del intestino delgado (27,28,35).

Kárpáti y cols en 1986 describen, en niños con dermatitis herpetiforme, un patrón característico de inmunofluorescencia sobre yeyuno humano fetal al, incubarlo con el suero procedente de aquellos pacientes. Estos anticuerpos fueron denominados antiyeyunales (AAJ).

 

Estos anticuerpos incluirían tanto, los antiendomisio como los antirreticulina, sin reación con los AAG (36).

  1. Anticuerpos Antireticulina.
  2. Anticuerpos Antiendomisio.
  3. Anticuerpos Antiyeyuno.
  4. Otros Marcadores Serológicos.

 

Otro posible marcador serològico, ha sido recientemente dado a conocer por Martinen y Makï. Se trata de un autoantígeno polipeptídico segregado por los fibroblastos del pulmón fetal (37) y que reacciona con la IgA del suero de pacientes celìacos. Estas moléculas inducirían la formación de diferentes anticuerpos tisulares, los ya comentados anticuerpos antirreticulina y antiendomisio. Tienen una alta sensibilidad y especificidad diagnóstica tanto en la enfermedad celíaca como en la dermatitis herpetiforme, siendo su eficacia muy similar a la de los AAE. En el momento actual no se dispone de un método de ELISA que permita su utilización rutinaria.

 

Recientemente se ha implicado a los anticuerpos anti transglutaminasa (ATt ) en la patogenia de la la lesión intestinal de la EC (38,39). Los estudios preliminares sobre estos anticuerpos como nuevo marcador inmunológico de EC son realmente prometedores, ya que reúne las ventajas metodológicas de las AAG (método ELISA) con la eficacia (alta sensibilidad y especificidad) de los AAE. Sin embargo, no existen datos suficientes respecto a su especificidad en pacientes con patologia autoinmune, en familiares de EC en formas silentes, etc., autentica prueba de Juego de cualquier marcador serológico de EC (40).

 

III. UTILIDAD DIAGNÓSTICA DE LOS MARCADORES SEROLÓGICOS.

 

Los resultados de Sensibilidad y Especificidad para los distintos marcadores varía según los distintos estudios y autores dependiendo tanto de la metodología utilizada como de la población investigada.

 

1. Pacientes con manifestaciones digestivas:

 

La sensibilidad y especificidad de los distintos marcadores en el despistaje de la EC, en niños con patología intestinal sugestiva de dicha enfermedad, es muy diversa, dependiendo fundamentalmente de la metodología aplicada para su estudio (ver Tablas). En términos generales, los AAG IgA tienen una sensibilidad superior al 80% y una especificidad que ronda el 90% dependiendo de la edad de los pacientes en estudio: la eficacia es mayor para los pacientes pediatricos, especialmente ls menores de 3 años y menor para los adultos (22,23,24,25,26,27,34,41,42,43).

 

SENSIBILIDAD Y ESPECIFICIDAD DE LOS AAG EN DISTINTOS ESTUDIOS

 

AUTOR

AÑO

Nº Celiaco

Nº Controles

>

IgA-AAG

S E

>

IgG-AAG

S E

Unsworth

1983

66

249

100

86

---

---

Savilahti

1983

19(<2g)

13(>2g)

36

100

55

---

---

100

64

---

---

Ribes

1986

19

103

100

95

---

---

Burgin Wolff

1989

331

255

89

96

100

83

Calabuig

1990

50

138

73

84

94

42

Devine

1994

75*

77

92

95

71

86

Chan

1994

10

213

78

98

90

84

Grodzinsky

1995

27

70

89

83

   

Ribes

1996

84*

73

96(<3ª)

89 (>3ª)

88(<3ª)

83(>3ª)

93(<3ª)

88(>3ª)

85(<3ª)

83(<3ª)

 

(* incluye adultos) ; (a) años

 

En cuanto a los AAE, ostentan un especificidad mayor que los AAG-IgA, superior, generalmente, al 95%. Al haberse descrito algunos casos de falsos negativos de AAE en adolescentes y lactantes pequeños y considerando una sensibilidad del 100% para los AAG-IgA en las primeras edades de la vida y del AAG-IgA combinados en serie o en paralelo con los AAE en niños mayores (27,28,32,34,35).

 

SENSIBILIDAD Y ESPECIFICIDAD DE LOS AAE EN DISTINTOS ESTUDIOS.

 

AUTOR

AÑO

Nº EC

CONTROLES

S

E

Dilución

Muestras

Rossi

1998

26

90

100%

100%

1 / 2.5

Calabuig

1990

43

89

95

95

1 / 2.5

Ferrerira

1992

21

160

100

95

1 / 2.5

Chan

1994

10

213

100%

94.8

1/10

Grodzinsky

1995

27

70

78%

98.6%

1/10

 

El déficit del IgA es la principal causa de falsos negativos tanto para los AAG como para los AAE, pudiendo en estos caos recurrir a la determinación de AAG-IgG, cuyo inconveniente es su escasa especificidad.

 

Respecto a los Anticuerpos Antitransglutaminasa (ATGt), la mayoría de estudios ofrecen una sensibilidad superior al 90% y una especificidad igualmente superior al 90%, pero inferior a la de lo AAE. En un estudio reciente retrospectivo realizado en una población pediátrica que incluye pacientes diabéticos, encontramos (40):

 

 

AAG

ATG-t

AAE

Sensibilidad

94%

94%

97%

Especificidad

77%

90%

100%

 

2. Pacientes con formas Monosintomáticas o Atípicas.

 

La forma atípica de EC más frecuente en la infancia es la talla baja, generalmente no acompañada de manifestaciones digestivas. En estos pacientes la especificidad de los AAG-IgA es inferior a la observada en la forma clásica.

 

Así Bonamico (6) en un estudio que incluye 27 niños con talla baja, encuentra una sensibilidad del 72.2% y una especificidad del 88.9% y para los AAG-IgG respectivamente 88.2% y 77.8%. En nuestro estudio (7) que abarcaba una población de 115 niños los AAG IgA mostraban un sensibilidad del 95.2% y especificidad del 93.2%, superior a la encontrada para los AAE en un subgrupo de 65 pacientes del mismo estudio: sensibilidad 89.6% y especificidad 90.4%. Rossi en el mismo año publica una especificidad para los AAE del 100% en una población similar, aunque no puede establecerse la sensibilidad al no realizar biopsia intestinal a todos los pacientes (44).

 

3. Pacientes con enfermedades asociadas a la EC.

 

En los niños afectos de Sindrome de Down se ha encontrado una prevalencia de EC entre el 2.5-6%, muy superior al de la población general. El número de estudios de screening es escaso, mereciendo destacar el de Zubillaga et al. (14); encuentra 3 pacientes celiacos en una población de 70 niños. La sensibilidad diagnóstica fue del 100% para los AAG-IgA y del 66% para los AAE; la especificidad fue del 90 y del 100% respectivamente (14).

 

Los pacientes Diabetes Mellitus tipo I. Presentan mayor riesgo de padecer EC que la población general, como han demostrado recientes estudios de screening: la prevalencia oscila entre el 2.5-5%. En estos pacientes los AAG-IgA tienen una alta sensibilidad diagnóstica, pero una baja especificidad, especialmente al inicio de la enfermedad diabética y en relación con la disfunción inmunológica que presentan estos pacientes (13,45,46).

 

Los AAE tienen una larga especificidad aunque pueden obtenerse resultados falsos positivos igualmente en las fases de debut de la diabetes (47).

 

Hay que tener en cuenta que la EC puede debutar a cualquier edad de la vida y en cualquier momento evolutivo de la diabetes; por ello una única determinación negativa de 1 o varios marcadores, no excluye definitivamente el riesgo de EC. Por otra parte se han comentado casos de EC latente con AAG y AAR positivos y una primera biopsia intestinal normal (48,49). Por ello recomendamos incluir la determinación de marcadores serológicos de EC en el control clínico / analítico rutinario de los pacientes con DM tipo I (13).

 

4.- Familiares en primer grado de pacientes con EC.

 

La prevalencia de EC en los familiares en primer grado de los pacientes celiacos oscila, según las series entre un 5%-13%, siendo la prevalencia mayor en los gemelos univitelinos y en los familiares que comparten los alelos de riesgo (sistema HLA).

 

La prevalencia de uno o varios marcadores serológicos (AAG, AAR o AAE) positivos en este grupo no siempre se relaciona con la existencia de una enteropatia, pero sí con la posibilidad de formas latentes y potenciales (30,50,51,52).

 

AUTOR

AÑO

MARCADOR

% POSIT.

PREVALENCIA

EC

Stern

1980

AAG-IgA

16%

 

Ribes

1991

AAG-IgA

12.5%

1.9%

Maki

1991

AAG-IgA

AAE-IgA

15%

12%

 

Calabuig

1992

AAE-IgA

4.4%

2.9%

Vitoria

1994

AAG-IgA

AAE-IgA

16%

2.8%

2.8%

2.8%

 

  1. Población general.

 

El pionero de estudios de screening en población "sana" pediátrica fue Catassi, motivado por las aparentes diferencias de prevalencia encontradas en distintas áreas de Italia (15,16). El primer trabajo fue publicado en Lancet en 1994 y posteriormente amplió la población hasta incluir a 17000 estudiantes. Utilizando la determinación de marcadores serologicos encontró una prevalencia de EC muy superior a la conocida: 1/184; esto suponía 7 casos nuevos por cada caso conocido en esa población. No se observó variaciones geográficas entre las distintas áreas del Norte y Sur de Italia; una valoración clínica detallada de los pacientes celiacos reveló que el 30% presentaban anemia ferropenica, aproximadamente 15% estomatitis aftosa recurrente, el 16% diarrea recurrente y aproximadamente un 10% talla corta (15,16).

 

Si bien las complicaciones, neoplasicas y no neoplasicas, asociadas a la EC no diagnosticada / no tratada, hacer recomendable el diagnóstico y tratamiento precoz de la enfermedad, de los estudios de Catassi destaca que un número inquietante de casos "silentes", presentaban manifestaciones subclínicas o biológicas que podrían haber conducido a la sospecha diagnóstica. Por otra parte, la EC puede debutar a cualquier edad de la vida, lo que dificulta el adoptar una estrategia de despistaje sistemático en la población general.

 

IV. MARCADORES SEROLOGICOS EN LA MONITORIZACIÓN DIETETICA.

 

1. Periodo de dieta exenta de gluten.

 

Tras el cese del consumo de gluten, se pone en marcha un proceso regenerativo de la mucosa intestinal que termina en la restitución de la arquitectura mucosa, en un tiempo variable de un paciente a otro. Paralelo a este proceso transcurre una normalización de la respuesta inmunológica.

 

Se ha comprobado que los AAG- IgG permanecen elevados en suero durante los 9-12 meses siguientes a la exclusión del gluten de la dieta (23,24).

 

En cuanto a los AAG IgA tras 3-6 meses de dieta exenta de gluten, la media es similar a la media en un grupo control (no celiacos). La velocidad de desaparición de estos anticuerpos es variable, no dependiendo del nivel de respuesta inicial ni de la edad del paciente (23,24,34). En algunos casos se han objetivado niveles normales tras un mes de DEG. Sin embargo esta situación es excepcional, habiéndose comprobado en un grupo de 70 pacientes, que el 40% normalizaron los AAG IgA antes de tres meses de DEG y el 70% antes de los seis meses. (Ribes 1986. Datos no publicados).

 

Las transgresiones dietéticas se asocian a una nueva elevación de los niveles de AAG IgA y el no cumplimiento sistemático de la misma, a unos niveles permanentemente elevados.

 

Los AAE tardan más tiempo en normalizarse que los AAG IgA probablemente porque su elevación está en relación con la lesión de la mucosa intestinal: en la mayoría de casos se normaliza a los 6-12 meses del tratamiento dietético. Excepcionalmente pueden encontrarse títulos positivos tras doce meses de cumplimiento dietético (27,34).

 

2. Periodo de provocación.

 

El aumento de AAG IgA durante el periodo de provocación puede detectarse muy precozmente, inluso a los 15 días de introducción del gluten en la dieta, independientemente de la presencia o no de manifestaciones clínicas. En la mayoría de los casos su elevación precede a la recaída histológica de la mucosa (23). En el estudio antes referido, un 40% de los niños en periodo de provocación presentaban anticuerpos positivos antes de trascurridos tres meses (54).

 

En adolescentes que realizan transgresiones tras un periodo prolongado de dieta exenta de gluten, la normalidad de los AAG no excluye el diagnóstico de enfermedad celiaca permanente. Tampoco los AAE parecen ser de ayuda en este grupo de pacientes. Troncone y cols, encuentran pacientes con diferentes grados de lesión histológica y títulos negativos de AAE, aunque en la mayoría de los casos referidos, la ingesta de gluten era baja (55).

 

En la infancia, durante el periodo de provocación, los AAE se positivizan más tardíamente que los AAG, por lo que no son de utilidad para monitorizar el adecuado cumplimiento de la dieta. En un 50-60% de los casos, se positivizan tras un periodo de tres a seis meses de provocación con gluten. Ocasionalmente su presencia puede preceder a la recaída histológica (34,35).

 

V. COMENTARIOS FINALES.

 

Aunque de indudable rentabilidad clínica, expresada por su alta sensibilidad y especificidad, los marcadores tisulares adolecen de algunos inconvenientes que los hacen menos adecuados para el primer escalón de la investigación de pacientes con sospecha de enfermedad celiaca:

 

· Resultan más caros y laboriosos, no están al alcance de todos los laboratorios y por ello no son adecuados para el despistaje de la enfermedad en grupos amplios de población con bajo riesgo de EC.

 

· Son de aparición más tardía que los AAG, lo que se traduce en una menor sensibilidad diagnóstica en los pacientes de edad inferior a los 3 años; tampoco son un marcador adecuado para monitorizar el correcto cumplimiento de la dieta sin gluten.

 

La determinación de AAG por métodos de ELISA presentan unas ventajas no evaluadas en los análisis estadísticos, pero de indudable interés práctico como son simplicidad técnica, bajo coste, objetividad, etc. Al tratarse de una determinación semicuantitativa permiten valorar la evolución del nivel (magnitud) de respuesta como por lo que son de gran utilidad para monitorizar el seguimiento del tratamiento dietético así como la respuesta a las pruebas de provocación.

 

La sistematización a adoptar dependerá fundamentalmente de los medios disponibles y de la población a estudio. La edad, la prevalencia de la enfermedad en cada grupo, y la posibilidad de formas latentes o potenciales serán factores condicionantes de la estrategia de despistaje más adecuada.

 

Por otra parte parece razonable utilizar aquel marcador que haya demostrado, en un entorno determinado, ser de mayor rentabilidad clínica sin detrimento de que pueda ser apoyado por otro y otros marcadores, en función de su disponibilidad y experiencia.

 

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Carmen RIBES KONINCKX
S. Gastroenterologia . Hospital Infantil LA FE
VALENCIA

 

Autores: 
C. Ribes-Koninckx
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