ALIMENTACION EN EL PRIMER AÑO DE VIDA
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Lactancia Materna
La lactancia materna es la forma natural de alimentación de la especie humana y aunque en los países desarrollados ésta ha sido sustituida, en gran parte y con aparente éxito, por fórmulas artificiales a base de leche de vaca, no cabe la menor duda de que esta forma de alimentación proporciona al recién nacido, el tipo de alimento ideal para su crecimiento y desarrollo, ademas de ejercer una influencia biológica y afectiva inigualable, tanto en el niño como en su madre.
Sin embargo, en lo que va de siglo, hemos asistido a una disminución en la frecuencia de esta forma de alimentación, que ha coincidido con una serie de cambios sociales, pero también con la aparición de las fórmulas artificiales allá por los años 30.
Aparentemente y en los países desarrollados, estas fórmulas, no presentan diferencias con la lactancia materna. Sin embargo, como dice un importante nutrólogo y pediatra escandinavo llamado Hambreus, " La explosiva expansión de la alimentación artificial del lactante iniciada en la década de los 50 en los paises industrializados, constituye el más vasto experimento "in vivo" realizado sin ninguna base de investigación y sin controles"".
Las consecuencias de ésto no sólo las vemos diariamente en forma de, gastroenteritis, deshidrataciones, alergias e intolerancias a la leche, sino que también se piensa que en problemas que se plantean a más largo plazo, como son la Diabetes, la Enfermedad Celiaca, las Enfermedades Inflamatorias del Intestino y otras enfermedades degenerativas del adulto, también puede jugar un papel la ausencia de lactancia materna.
COMPOSICION DE LA LECHE MATERNA
La leche materna tiene una composición equilibrada en proteínas, grasas e hidratos de carbono y en proporciones adecuadas a la inmadurez del sistema digestivo y renal. Proporciona todos las vitaminas y minerales que precisa el niño para su crecimiento, por lo que es dudosa la necesidad de suplementar este tipo de lactancia con preparados vitamínicos, aunque continua siendo una costumbre en nuestro país. En realidad la lactancia materna es algo más que un simple alimento. Se están realizando numerosos estudios, donde se pone de manifiesto que los niños lactados al pecho, poseen en edades posteriores, unos cocientes intelectuales superiores estadísticamente a los lactados artificialmente y esto probablemente está en relación con la composición misma de la leche materna. La leche materna continua siendo el patrón en el cual se fijan todos los investigadores, para establecer las características que deben tener las fórmulas artificiales.
Además, no solamente es un magnífico alimento, con una composición nutricional aun inigualada. También, constituye un importante elemento en la defensa contra las infecciones. Contiene inmunoglobulinas, anticuerpos, casi tantos leucocitos como la sangre y otros elementos de defensa antiinfecciosa. Se ha comprobado que los niños que reciben leche materna, padecen menos infecciones, en general, que los lactados artificialmente.
También proporciona una serie de hormonas, neurotransmisores y factores de crecimiento, cuyo papel no es del todo conocido pero que se vislumbran como de gran importancia y en un futuro próximo esperamos poder conocerlos en mayor profundidad.
Los primeros días post-parto la madre segrega un líquido amarillento llamada calostro, cuya composición difiere de la leche ya madura y cuya característica fundamental es la de contener gran cantidad de factores de defensa antiinfecciosa, de los que obviamente se beneficiará el niño en estos difíciles momentos posteriores al nacimiento. Más tarde, este líquido comienza a cambiar su composición constituyendo lo que conocemos como "leche de transición", para al cabo de aproximadamente una semana comenzar a producir la "leche madura".
La composición de la leche de madre no sólo cambia a lo largo del periodo de lactancia, sino que también lo hace a lo largo del día e incluso durante la misma toma, siendo al principio de un contenido más líquido y al final con un mayor contenido graso, lo que contribuye a la saciedad del niño. Estos cambios en la composición son otro punto que la diferencia de la lactancia artificial, y que puede tener gran importancia en los mecanismos de regulación del apetito.
VENTAJAS DE LA LACTANCIA MATERNA
Podemos decir que la lactancia materna tiene ventajas de tipo nutricional y psicológicas, proporciona protección antiinfecciosa y probablemente ejerce otras funciones que, hoy todavía no conocemos bien, pero que en un futuro se irán aclarando.
La lactancia al pecho es una actividad que puede llegar a proporcionar un gran placer a la madre y que además le protege contra ciertas enfermedades de la mama y el útero. Así mismo, favorece la interrelación madre-hijo estableciéndose vínculos muy positivos en la esfera de lo afectivo.
TECNICA DE LA LACTANCIA AL PECHO
Las madres deben conocer como se produce la leche en su organismo, cual es la técnica de la lactancia al pecho, los problemas que pueden plantearse, así como las costumbres saludables que deben adoptar para llevar a buen término su lactancia. Esto les permitirá establecer una lactancia plenamente satisfactoria.
¿ Como se produce la leche en el organismo de la madre?
La leche es producida por las células que forman los alveolos de la glándula mamaria. Estos alveolos se disponen en forma de racimos y están rodeados por unas células de tipo muscular que tienen gran importancia en la salida de la leche.
La producción de leche depende de dos factores principales. La prolactina, una hormona que se origina en la hipófisis anterior (glándula situada en el cerebro) y que estimula la producción de leche en las células del alveolo y la occitocina, hormona producida en la hipófisis posterior y que causa la contracción de las células de tipo muscular que rodean los alveolos, permitiendo que la leche producida y almacenada en ellos pueda salir.
La producción de prolactina se estimula fundamentalmente por la succión del niño, pero también existen otros estímulos, como son: el llanto del bebé, su olor y su contacto , etc. La prolactina la inhiben fundamentalmente la adrenalina y la noradrenalina, que son sustancias que se liberan durante las situaciones de stress. Esto explica el hecho de que muchas madres observen cómo disminuye su producción láctea ante situaciones de este tipo. Una vez que la lactancia ha sido bien establecida, su continuación con éxito depende sobre todo, del vaciado eficaz de las mamas.
El fenómeno conocido como "subida de la leche", es lo que los médicos conocen como el reflejo de eyección, y es la contracción de las células de tipo muscular que rodean a los alveolos como respuesta a la acción de la occitocina. En algunas mujeres éste fenómeno es extremadamente vigoroso, causando pinchazos agudos en el pecho y pudiendo incluso salir leche "a chorro". Otras madres simplemente experimentan un hormigueo y la leche puede gotear del pecho. En otro extremo, hay madres que no experimentan en absoluto esta sensación, lo cual no indica que este mecanismo no funcione adecuadamente, por lo que el niño puede lactar sin problemas a pesar de la falta de la "subida de la leche".
¿ Cuando se debe iniciar la lactancia al pecho?
La lactancia materna debe iniciarse tan pronto como sea posible tras el nacimiento del niño, si es posible en el mismo paritorio, ya que se ha comprobado que cuanto más precoz es este inicio, más fácil resulta el establecimiento de una lactancia prolongada y feliz.
¿ Como es la mecánica de la lactancia al pecho?
Para dar el pecho lo primero que debe hacer la madre es adoptar una postura cómoda. El lactante debe introducir en la boca tanto el pezón como la areola y la porción inferior de la mama, ya que se produce más una especie de ordeño de la mama que una simple succión. Para ésto, la madre debe sujetar adecuadamente su pecho por debajo y estimular los reflejos naturales del bebé al rozar los labios con su pezón, lo que provoca lo que se conoce cómo "reflejo de la búsqueda", que hará que el niño abra la boca de manera amplia y de esta forma inicie la toma adecuadamente.
La duración de las tomas es muy variable de unos bebés a otros. Se ha visto que hay algunos que extraen el 90% de la leche en unos pocos minutos, mientras que otros continúan mamando a los 20 minutos y siguen obteniendo porción nutritiva. Por tanto, deberá ser el niño el que decida el tiempo que debe durar la toma. En algunas ocasiones se pueden alargar las tomas más allá de 30 minutos por defectos de técnica. En estos casos se deben corregir estos defectos, ya que pueden conducir a daños en el pezón de la madre que eventualmente podrían impedir la lactancia.
La frecuencia y duración de las tomas tampoco está establecida. Hay bebés que maman cada 1.5 / 2 horas, mientras que otros lo hacen con intervalos de hasta 4/6 horas. Por tanto, deberemos dejar que sea la propia demanda del niño la que establezca el número de tomas diarias. Por lo general, éstas van disminuyendo con el tiempo, y una gran parte de los niños hacen 4/5 tomas al finalizar el cuarto mes de la lactancia.
La cantidad de leche que produce una madre está regulada por la demanda del niño. Así, la madre de gemelos puede producir el doble de leche que la madre de un solo bebé, ya que la demanda es el doble. La cantidad de leche que demanda el bebé está regulada por su apetito, y de esta manera se establece una perfecta interrelación entre la madre y su hijo. Si en un momento el niño necesita más leche porque su crecimiento es más rápido, demandará más tomas y la madre producirá, al cabo de 2/3 días, más leche. De esta forma cubrirá las necesidades nutricionales de su hijo, con lo que el ritmo de las tomas volverá a ser similar al anterior. Por tanto, se debe permitir al niño que exprese plenamente su apetito, dándole de mamar cuando lo pida y durante el tiempo que quiera, hasta su saciedad. Sólo en estas condiciones puede llevarse a cabo el proceso natural del control del apetito, y el bebé puede regular su ingesta para satisfacer sus particulares y variables necesidades. Puesto que cada bebé es diferente, no podemos predecir cómo deben ser sus tomas.
¿ Hasta cuando debe durar la lactancia materna?
La leche materna cubre por sí sola todas las necesidades nutricionales del niño hasta los 4/6 meses de edad. Por tanto no existe ninguna ventaja nutricional cuando se le añaden nuevos alimentos antes de esta edad. Muy al contrario, esto puede suponer ciertos inconvenientes y problemas. También es cierto que a partir de los seis meses la lactancia materna no puede cubrir por si sola todas las necesidades del niño, por lo que aunque continuemos con ella, deberemos ir introduciendo ciertos alimentos en la dieta del niño. Por tanto podemos decir que entre los 4 y los 6 meses comienza el destete, periodo que marca la transición desde la lactancia materna hasta la alimentación tipo adulto. El momento adecuado entre estas dos fechas, para introducir lo que se conoce como alimentación complementaria, lo marcara la necesidad de administrar más cantidad de energía para cubrir las necesidades del bebé o algunos condicionantes culturales, sociales y económicos como puede ser el trabajo materno etc
A partir de este momento la lactancia materna puede durar el tiempo que la madre juzgue conveniente ya que no hay ningún indicador seguro de cuando debe terminar esta forma de alimentación, en la especie humana.
¿Que hábitos saludables debe observar la madre que lacta?
Una vida sana es lo más positivo para una buena lactancia. Se debe realizar una dieta variada y equilibrada, con abundantes frutas, ensaladas, verduras, legumbres cocinadas con aceite vegetal, etc La carne, el pescado y los huevos en cantidades razonables. Una ingesta de leche o derivados equivalente a 1/2 litro le proporcionara Calcio suficiente para cubrir sus necesidades. Una dieta sin leche decalcifica a la madre, pero no disminuye la calidad de la leche que produce.
Algunos alimentos como la coliflor, apio, espárragos, ajo, cebolla, nabos, pueden dar sabor a la leche. Se deberá vigilar la posibilidad de que el bebé rechace el pecho cuando la madre los ingiere.
El alcohol y el tabaco son dos tóxicos a erradicar durante la lactancia materna. Aunque un vaso de vino al día o una cerveza pueden ser perfectamente compatibles con una buena lactancia. Algunos excitantes como el café pueden ser mal tolerados por el lactante, por lo que en ocasiones es necesario suprimirlos.
Todos los medicamentos deben ser cuestionados antes de tomarlos y consultar al médico si son compatibles con la lactancia materna.
Alimentación complementaria
El periodo de destete está sometido como ya hemos dicho, a presiones culturales, sociales y económicas, y por lo tanto puede ser muy variable de unos grupos humanos a otros. No existe ninguna razón científica que indique cual debe ser el primer alimento complementario que se introduzca en la dieta de un lactante. Por tanto, deben tenerse en cuenta las costumbres regionales y otros factores. Entre los factores que influencian el orden de introducción de los alimentos, los más importantes suelen ser la: la aceptación por parte del niño, la calidad nutricional, la alergenicidad y en determinadas regiones la facilidad de adquisición del producto.
El Comité de Nutrición de la Sociedad Europea de Gastroenterología y Nutrición Pediátrica y la Academia Americana de Pediatría han hecho unas recomendaciones que a continuación resumimos:
La alimentación complementaria debe ser introducida cuando el lactante es capaz de mantenerse sentado con apoyo y tiene un buen control neuromuscular de cabeza y cuello, lo cual ocurre hacia los 4-6 meses de edad.
Se comenzará por pequeñas cantidades y tanto la variedad como la cantidad serán incrementadas lentamente. A esta edad los alimentos variados deberían ser introducidos de uno en uno, a intervalos de una o más semanas. No es necesario especificar el tipo de alimentación complementaria (cereales, frutas o verduras) a introducir en primer lugar. A este respecto, se han de considerar las costumbres regionales y otros factores, aunque los cereales son una elección inicial adecuada. Huelgan las recomendaciones detalladas respecto la edad en que se deben introducir proteínas animales no lácteas (carne, pescado o huevo), si bien es conveniente retrasar la ingesta de aquellos alimentos conocidos por su alto poder alergénico, tales como huevos y pescados. La introducción individualizada de verduras, legumbres, frutas o carnes conduce hacia una dieta diversificada. La leche como un alimento complementario debe probarse también de forma individualizada.
A la edad de seis meses, la alimentación complementaria no debe proporcionar más del 50% de la energía. Hasta la edad de un año aproximadamente, se aportarán cantidades no inferiores a 500 ml diarios de leche materna o fórmula, una buena opción son las que contienen hierro como son las fórmulas de continuación o fórmulas 2.
Los alimentos que contienen gluten no serán introducidos antes de la edad de seis meses. Se evitará durante los primeros 6 meses de vida la ingesta de alimentos con un contenido presumiblemente elevado de nitratos, tales como espinacas o remolacha.
Se prestará una especial atención a la introducción de la alimentación complementaria en aquellos niños con historial familiar de alergia, en cuyo caso los alimentos con una eventual elevada capacidad alergénica, como el huevo o pescado, deben ser eliminados durante el primer año de vida.
Los conocimientos actuales no permiten unas recomendaciones más específicas. El destete y la alimentación complementaria constituyen un periodo muy sensible e importante de la vida del niño. La observación de estas normas generales que hemos expuesto es sin duda muy importante, pero no lo es menos mantener un importante grado de sensatez y sentido común a la hora de aplicarlas. Una rigidez excesiva en toda norma nutricional puede ser tan perjudicial como las practicas incorrectas. Durante este periodo de aprendizaje de las normas alimentarias, una buena relación afectiva entre la madre y el niño es una magnifica base para unas buenas practicas dietéticas. No debemos olvidar, que el acto de la comida es un momento agradable tanto para los adultos como para los niños y por lo tanto deberemos cuidarnos muy bien de no convertirlo en motivo de conflictos y frustraciones familiares.
Lactancia Artificial
Hoy en día, en los casos en que la lactancia materna no es posible por diversas causas, la moderna tecnología nos a proporcionado unas fórmulas nutricionales a base de leche de vaca, que son un sucedáneo de la leche materna bastante adecuado. Son lo que conocemos como leches de inicio o adaptadas o leches 1. Estas fórmulas han sido diseñadas siguiendo el patrón de la leche materna y aunque presentan notables diferencias con ella, están lo suficientemente adaptadas para que en el mundo desarrollado, sea difícil establecer diferencias aparentes entre los niños que reciben uno u otro tipo de alimentos.
Las formulas 1 cubren por definición todas las necesidades del niño hasta la edad de 6 meses. A partir de esta edad pueden seguir siendo útiles siempre y cuando aporten las cantidades de hierro adecuadas, no obstante las llamadas fórmulas 2 han sido diseñadas para la alimentación del niño a partir de los 5/6 meses de edad en el contexto de una alimentación diversificada.
La leche de vaca entera no debe introducirse en la alimentación del niño antes del año de edad, aunque bien es cierto que la fórmulas 2, siguen siendo la mejor opción nutricional hasta los 3 años de edad.
Los biberones deben prepararse en una buenas condiciones de higiene, los primeros tres o cuatro meses hirviendo el agua que se utiliza y esterilizando los utensilios ( biberones, tetinas, etc ) por medio del hervido o con otros sistemas que existen hoy en el mercado. La recostitución de la fórmula, cuando es en polvo, debe hacerse de acuerdo a las recomendaciones del fabricante, pero en general debe ponerse un cazo raso de polvo de leche, por cada 30 mililitros de agua. Las fórmulas liquidas deben utilizarse tal y como vienen en el envase.
Los primeros días de vida el bebé recibirá cantidades progresivas de leche, comenzando el primer día por 10/15 mililitros por toma e incrementando diariamente otros 10/15 mililitros hasta llegar a los 100/120 mililitros. A partir de este momento y con cuidadosa observación del niño permitiremos que tome la cantidad que desee. Por tanto prepararemos la cantidad de biberón necesaria para que sobre en cada toma. De esta manera sabremos que el niño se ha quedado satisfecho.
El numero de tomas al igual que hemos dicho para la lactancia materna dependerá de cada niño, pero en general los primeros meses hacen 6/7 tomas, para ir disminuyendo progresivamente y llegar por lo general a los 6 meses con 4/5 tomas.
La introducción de la alimentación complementaria se hará siguiendo las mismas normas que hemos recomendado en los niños con lactancia materna.